Receta para una vida sana

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Hay personas a las que parece que todo les va bien, son felices, o al memos eso reflejan. Son personas atractivas, por alguna razón te dan ganas de acercarte a ellas, relacionarte con ellas y dejarte empapar por ese algo especial que tienen. Yo me atrevería a definirlas como personas sanas, llenas de vida, de “buen rollo”, o personas especiales y casi espaciales, porque impregnan todo su entorno con una especie de áurea o radiación positiva.

Me he parado a conocer más a fondo a este tipo de personas, modelar su comportamiento, sus creencias, sus valores, sus hábitos, y me he dado cuenta de que todas ellas tienen tres valores prioritarios en su vida que cultivan y por lo tanto sus acciones, su manera de entender la vida y su comportamiento son coherentes con esos valores. Lo más sorprendente es que, tras hablar con ellos y con ellas, he podido ver que son personas normales, a las que les suceden las mismas cosas que al resto de los mortales, pasan por dificultades económicas, algunos enfrentan enfermedades graves, etc. Y me he dado cuenta de que no es que todo les saga bien. El secreto está en donde ponen su foco de atención, en cómo piensan, cómo deciden ver la realidad y todo ello está muy conectado con estos tres valores o ingredientes principales.

No es que disimulen y quieran aparentar estar siempre felices a pesar de las circunstancias difíciles que puedan pasar, la cuestión es que en realidad están bien, dónde otros estarían y se sentirían un fracaso o víctimas. Sin embargo estas personas resplandecen, emergen por encima de las dificultades y obstáculos que la vida les presenta. Y tampoco es una cuestión de una especie de masoquismo o sacrificio en el que se crezcan… que va, nada que ver con eso. Pero vamos al grano, te presento esta receta poderosa, casi me atrevería decir milagrosa. Estos son sus tres ingredientes principales e imprescindibles:

Amor: Todos sabemos que es el motor que mueve la vida, es la fuerza creadora, la propia esencia que nos hace estar vivos. El problema, en ocasiones, está en esa falta de amor, y en primer lugar hacia nosotros mismos/as. Este es precsamente el punto de partida, y esto no significa ser egoísta, pero es que si no nos amamos a nosotros mismos/as, seremos incapaces de amar a los demás, desarrolláremos una falta de autoestima que nos precipitará hacia la infelicidad, la crítica, el juicio, la culpa hacia nosotros y más tarde hacia los demás. Prueba a quererte y verás como atraerás amor, gente que te quiera y te sepa valorar. Ámate a ti mismo/a, ama la vida, la naturaleza, ama a las personas, considéralas como un regalo, abraza cada mañana todo aquello capaz de ser amado. Una simple sonrisa puede ser un gesto de amor y encima sale gratis.

Perdón: Otro pilar básico para estar sanos y sanas, y no sólo emocional y psicológicamente, sino hasta físicamente. Está demostrado que la falta de perdón puede llegar a generar numerosas enfermedades en aquellas personas que se resisten a perdonar. Hay que recordar que el perdón es un regalo, es dar, y perdonar a alguien es soltar a esa persona, dejarle libre y a la vez liberarse uno mismo de esa estúpida soga que termina ahogándonos a nosotros mismos/as. Pero no sólo tenemos que hablar de perdonar a los demás, uno de los principales problemas con los que me he encontrado en mi vida y en la de las personas a las que acompaño, es la falta de perdón a uno mismo/a. La culpa, el auto castigo constante que al final llega a representarse en todo tipo de dolores físicos casi inexplicables. Hace tiempo que eliminé en mi vocabulario la palabra culpa y la sustituí por responsabilidad. La culpa no lleva a nada bueno, la responsabilidad sí. Algunas religiones nos han sumergido en el sentimiento de culpa y hasta culturalmente hemos heredado eso como un valor, que realmente no produce más que un dolor y sufrimiento innecesario. Sin embargo la responsabilidad nos hace conscientes de aquello que no hemos hecho bien, y nos ayuda a aprender. También hay personas que se pasan la vida echando la culpa a los demás por sus propios errores o por todo en general. Esto implica ceder voluntariamente el poder a los demás para mi propio cambio y crecimiento personal. Si somos nosotros los que nos hacemos responsables y no culpabilizamos a los demás, tendremos las herramientas y el poder para cambiar aquello que deseemos. Finalmente decir en cuanto al tema del perdón que, no nos engañemos, todos nos herimos unos a otros, a menudo y nos defraudamos, porque no somos perfectos, y esto ocurre aún más frecuentemente en las relaciones cercanas de amistad, familia, pareja. Es aquí donde el perdón es clave y es un regalo; si somos capaces de perdonar a quién nos ha herido aunque “no lo merezca”, seremos capaces de vivir una vida sana. Recordemos que las guerras no son causadas por temas políticos, ni por diferencias de ideales u otros motivos… la raíz siempre está en la falta de amor y de perdón.

Confianza: Creer para crear. Creamos aquello que creemos, y por eso es tan importante tener confianza, creer que podemos cambiar, mejorar, reinventarnos; creer que la crisis puede ser una oportunidad para lograr alcanzar nuestros sueños, nuestra pasión. Independientemente de las creencias personales religiosas, está demostrado que creer en “algo más”, llámalo Dios, energía, fuerza universal, amor…, lo que mejor se ajuste a tu mapa mental, mejora nuestra calidad de vida. Pero cree, cree para crear el tipo de vida que deseas. En esto entra en juego el factor de cómo vemos la realidad, en qué queremos enfocarnos: en los problemas, o en las soluciones; en los fracasos o en la oportunidad de aprender; en los obstáculos, o en la capacidad de atravesarlos, saltar o hasta volar por encima de ellos. Cuando somos conscientes de que lo que vemos, en realidad es lo que queremos ver, y que podemos cambiar nuestro enfoque, ocurre el milagro, y ya nada vuelve a ser igual, ya no somos los mismos, nos hemos reinventado, hemos realizado un cambio de vida, de historia.

Para terminar, decirte que si tomamos esto como una metáfora de una receta, no olvides echarle un poco de sal, para dar sabor, alegría a la vida, y pimienta, para que también tenga pasión.

¡Ama, perdona y confía!

Alberto Rodrigo

Coach Personal

www.coachdevida.es

www.gaycoaching.es

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2 pensamientos en “Receta para una vida sana

  1. joaquin

    Me ha encantado el articulo, son los pilares principales perdonar, amar y confianza.
    Para transformar la vida hay que empezar a cambiar y responsabilizarse de todo, aprendiendo.
    Gracias eres una persona muy motivadora.

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