¿Te has sentido alguna vez derrotado/a?

Probablemente si hiciéramos una encuesta, la respuesta más común a esta pregunta sería: ¡sí! Todos nos hemos sentido así en alguna ocasión, quizás a veces en demasiadas, e incluso puede que en estos mismos momentos estemos viviendo una situación de “derrota”. Y lo pongo entre comillas porque a veces no es tanto una realidad como una interpretación del capitulo de la vida que nos toca vivir.

derrotado

Personalmente me ha tocado vivir más de una situación en la que me he sentido derrotado y casi hasta “destruido”, a nivel físico, emocional, espiritual… Pero en todas y cada una de esas ocasiones he encontrado un camino de aprendizaje, un para qué, una lectura positiva, una oportunidad de crecimiento, un nueva escuela, ¡unas puertas que se abrían de par en par!

Y desde luego que uno no escogería pasar por un capítulo así en su vida, pero cuando lo miras con tiempo y con amor hacia ti mismo y hacia los demás. te das cuenta que no ha sido en vano.

Cuando tenemos una herida física o una enfermedad, el proceso de curación suele ser doloroso y lleva su tiempo pero al final vale la pena; cuando hacemos una reforma en casa, es tedioso, hay que tirar, destruir, para volver a construir algo nuevo….resulta incómodo. La casa se ensucia, todo está “destartalado”, pero es necesario para que el resultado sea el que queríamos: algo  nuevo, más bonito, más funcional.

Incluso cuando se planta o se siembra, hay que remover la tierra, deshacer, para volver a preparar un terreno fértil. Y así ocurre muchas veces en nuestras vidas, es necesario sentirnos derrotados y hasta casi destruidos para que algo nuevo brote (aunque nunca estaremos destruidos, tan sólo es una manera de sentirnos y de percibir los acontecimientos).

He tenido el enorme privilegio de sentir y saber que todo a mi alrededor, y hasta mi propia vida, se hacía pedazos, para más tarde comprobar un nuevo amanecer, reinventarme a mí mismo, levantar mis alas y volver a volar incluso más alto. Y visto con el tiempo, no lo cambiaría, creo que realmente ha merecido la pena…

Déjame sugerirte que si te encuentras derrotado o derrotada, estás en el lugar, en el momento ideal y preciso para llegar a construir algo nuevo y ser quién realmente has sido llamado a ser. Un espacio dónde podrás conectar contigo mismo/a, con tu misión, tu propósito y vivir una vida con pasión.

Te propongo que con esto en mente, escuches este tema que tanto me gusta de Coldplay:

Ánimo y felices ruinas.

Alberto Rodrigo

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