Creer, Aceptar, Nacer, Crear , Esperar y Reinventarse: CANCER

Hacía tiempo que quería escribir acerca del cáncer desde primera persona del singular, pero quizás hasta ahora no me sentía preparado o simplemente no me apetecía hacerlo… hoy siento que ha llegado el momento para escribir desde la vulnerabilidad y desde el valor.

Como veis, he usado un acrónimo que describe mi experiencia al respecto: Creer, Aceptar, Nacer, Crear , Esperar y Reinventarse: CANCER. Cada una de estas palabras tiene un sentido y un significado muy especial que revela cómo he vivido yo esta “experiencia”. Y es que me gustaría aportar mi granito de arena o diamante para todas aquellas personas que han vivido, están viviendo o les ha tocado vivir de cerca esta situación no elegida.

No voy a detenerme en mi historia ni a dar detalles porque lo considero irrelevante o hasta casi morboso, pero si me gustaría proponer algunos aprendizajes personales que he experimentado en este camino.

Cuando uno recibe el diagnostico de que tiene “cáncer”, lo primero que se le viene a la cabeza es: ¿Por qué a mi?, ¿Me voy a morir?, ¡Todo se ha acabado!, !No estoy preparado!, y un largo etc. Sin embargo TODO se puede vivir desde otro enfoque, con fe, esperanza y ganas de VIVIR una vida con mayúsculas. Es verdad que no es fácil aparentemente, pero es una oportunidad de oro para comprender lo que es el Amor, la Vida, la Aceptación, la Esperanza, y muchos otros más valores.

A menudo escucho las expresiones de: “He ganado la batalla al cáncer”, “Luchar contra el cáncer”, “superar el cáncer”, “¡Eres un luchador!”… Nunca me he identificado con ello, aunque lo comprendo y respeto, pero en mi opinión y experiencia, pienso que ya es demasiado estresante pensar que uno tiene algo denominado “cáncer” como para encima tener que luchar contra ello, o vencer una batalla.

En seis años fui diagnosticado de cáncer dos veces, la segunda justo después de haber sido dado de alta del primero, pero nunca me identifique con la enfermedad. Jamás me consideré una persona enferma, simplemente Alberto pasando por un proceso de curación que tenía un para qué y del que saldría aún más fuerte, renovado, reinventado, con mayor consciencia de las cosas que realmente importan como por ejemplo: una puesta de sol, un amanecer, disfrutar de un buen café con un amigo o amiga, o una cerveza; un paseo por la playa, una conversación con mis papás, un buen helado, un circuito de spa, el sexo, ver una peli con tu pareja, la espiritualidad, la conexión con la naturaleza, una conversación con Dios, una noche de marcha bailando sin parar, la lectura de un buen libro, observar y aprender de las personas anónimas, un buen masaje, comer, un baño desnudo en una cala escondida…

Con humildad y generosidad, me gustaría dar algunas claves que me sirvieron a mí a transitar este camino:

  1. No identificarse con la enfermedad. Una cosa es un diagnostico y algo que está ocurriendo en tu cuerpo, y otra cosa eres tú. Tú no eres la enfermedad, tú eres mucho más que todo eso, un ser físico, sí, pero también un ser emocional y espiritual con muchos recursos que van más allá de eso concreto que te está pasando. Yo siempre lo denominé como un proceso de curación en el que mi cuerpo y mis células se estaban “organizando” para resolver eso que me estaba pasando y que era por algo, o mejor dicho, para lago. En todo momento acepte que si mi propio cuerpo había tenido la capacidad de generar algo así, también tendría la sabiduría de actuar para resolver ese conflicto celular.
  2. Aceptación. Que no resignación. Lo que se resiste persiste, lo que se acepta se disuelve. Aceptar que hay algo que ha generado el cáncer y no resistirlo o tomarlo como enemigo, más bien aprender durante el proceso.
  3. Creer. Tener fe. Sí, esperanza más allá de los diagnósticos médicos, más allá del miedo. Creer para crear. Uno puedo crear su propio bienestar y salud, pero desde la fe que parte de una visualización creativa que implica creer para crear, no desde unos datos científicos o de unos resultados médicos.
  4. Proactividad. No quedarse lamentándose por la situación con una actitud de victimismo, sino ser proactivo y llevar una vida “normal”. Porque, en realidad, ¿qué es una vida “normal”? Puedo decir que hasta ahora el tiempo más productivo de mi vida comenzó en pleno tratamiento de quimioterapia, durante la hospitalización tras la operación y los meses siguientes. El cirujano que me operó me dijo textualmente:”¡eres un tigre!“.
  5. Tener un propósito. Ganas y razón por la que vivir. Una misión personal de la que uno se siente responsable y afortunado de llevar a cabo por encima de los aparentes obstáculos o circunstancias. Cuando sabes que hay algo por lo que vivir realmente y no simplemente sobrevivir.

He querido poner esta foto intencionadamente para acompasar al nudismo de mi alma en este artículo y como testimonio de todo lo que os acabo de relatar.

Quiero dar las gracias a todas las personas que me acompañasteis durante esa aventura, por los abrazos… puedo decir con certeza absoluta que el AMOR disuelve el miedo, cura, da fuerza y nos hace seres con sentido.

Si te sirve o crees que puede servir a alguien, compártelo, y sobretodo: ¡Vive la vida! No es necesario pasar por algo así para darse cuenta del gran regalo que se nos otorga en cada amanecer.

Te invito a que veas este vídeo teniendo en mente lo que te acabo de contar.

Alberto Rodrigo

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