Vacío

Ahora creo entender mi vacío y el vacío de este mundo. Hay un sentido, un significado y una razón, son el para qué, el qué y el porqué. Y para entenderlos, de nuevo es necesario vaciarse. No se puede entender el vacío sin antes vaciarse a uno mismo. De la misma manera no existe la vida sin una muerte previa.

No es la muerte el final de la vida, todo lo contrario, la muerte es precisamente la puerta de entrada a la vida.

Perder para ganar, perderse para encontrarse, vaciarse de uno mismo para darse cuenta de quién realmente soy, de cuál es mi naturaleza, mi diseño original. Por ello, me atrevería a decir que es necesaria una auto “violación” de nuestro propio ego, de aquello que pensamos que somos, lo que nos ha ido construyendo, para poder dar con nuestra “virginidad”.

Hay un camino de derribe, de destrucción y de caída para llegar a nuestros propios cimientos, nuestras raíces, nuestra raíz en singular.

Y sí, reconozco que es duro vaciarse, desprenderse, sentirse desnudo de identidad, misión y propósito. Pero es justamente desde ese lugar, en esa desnudez, en ese escalofriante y a la vez reconfortante vacío, donde podemos decir sí a la vida, sí a la luz, sí al camino, sí al silencio, sí al amor, sí a la palabra, sí a lo que es, sí a uno mismo.

Se acabó la innecesaria lucha, ahora abrazamos ese vacío que nos contiene y nos comprende. Y es que sólo una fe inmaculada nos descubre esa virgen que somos y que revela nuestro SER.

© Alberto Rodrigo. 8 febrero 2022

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s