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Programa 80: “El arte de transformarse”. Entrevista a José Ignacio Galán: Nacha la Macha

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¿Qué significa transformarse? ¿Debemos estar en continuo cambio y evolución? ¿Cuántas vidas diferentes podemos vivir? ¿La capacidad de transformarse es un arte?

Transformarse es cambiar de aspecto, de forma, de estado de ánimo, etc. Es pasar a ser alguien. Estamos en constante evolución y cambio, nuestras células se regeneran, cambiamos nuestra manera de pensar dependiendo de las experiencias vividas, los aprendizajes, las crisis… todo ello nos abre al cambio. También cambiamos de aspecto, a veces de manera natural sin buscarlo necesariamente y otras a propósito y de forma intencionada. Cambiamos nuestro estilo, nuestra manera de vestir e incluso nuestro comportamiento. Hemos sido creados con la capacidad de transformarnos y esto se puede considerar un arte y también un regalo. En realidad, podemos vivir varias vidas en una sola y en ocasiones vidas muy contrastadas y diferentes. Todo ello suma, aporta y nos permite experimentar, aprender y disfrutar.

“Sin embargo, a veces tenemos miedo a los cambios, aun cuando no estamos satisfechos con nuestro estado actual. Lo que pasa es que sabemos estar en él y comportarnos de manera que nos sugiere cierta seguridad. Es la famosa “zona de confort”, que nos puede llegar a encarcelar y no ser capaces de hacer todo aquello que somos capaces de hacer, o lo que es más importante, aquello a lo que hemos sido llamados a hacer”.

La transformación continua, es decir, el reinventarse a uno mismx es la mejor manera de descubrir qué es lo que queremos y lo que no, de saber quiénes somos realmente y quiénes queremos ser.

Entonces, ¿qué es lo que nos impide abrirnos al cambio? Como ya se dijo antes, el miedo es una de las razones principales, pero no la única. Nosotros mismos somos nuestros principales saboteadores. La pereza, la inercia, la mediocridad, el conformismo, la falta de ilusión, el no creer en nosotros mismos o la rutina son cosas con las que tenemos que lidiar. Lo primero es reconocerlas y aceptarlas, para después tomar acción, responsabilidad, coraje y lanzarnos a abrir nuevas opciones siendo nosotros mismos pero diferentes, o mejor dicho, diversos.

En programación neurolingüística se  estudia que en el pico del iceberg, en la parte que se ve sobre la superficie, están los cambios “remediativos” que afectan al entorno, el comportamiento y las conductas. Después, justo debajo de la superficie están los cambios “generativos” que influyen en las capacidades, las creencias y los valores. Y finalmente, en la base del iceberg tienen lugar los cambios evolutivos, dónde están la identidad y la transpersonalidad, por lo que si queremos transformarnos es necesario acceder a esta parte más profunda.

Hablamos con José Ignacio Galán, actor, cantante y transformista español creador de Nacha la Macha quién nos cuenta su experiencia personal y profesional. Escucha aquí el podcast con la entrevista:

Programa 79: “Heridas para encontrarse”. Entrevista a Pablo López

ff¿Por qué a mí? ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿De aquí cómo se sale? ¿Voy a ser capaz de recuperarme y superar lo que me ha pasado?

Nos hacemos estas y otras preguntas cuando atravesamos alguna crisis, nos ocurre algo que consideramos “malo” o negativo, esas cosas que nos duelen, que son traumáticas, como puede ser una enfermedad, un despido, una ruptura sentimental, etc. Estas heridas que nos vamos haciendo inevitablemente en nuestro paso por la vida, son heridas que, por supuesto no hubiéramos elegido y que no desearíamos, pero de las cuales podemos sacar el valor que tienen para nuestro crecimiento personal. A partir de ellas somos capaces de formarnos como personas y desarrollar una sensibilidad, una sabiduría y hasta una paz interior que sobrepasa todo razonamiento humano.

Cuando nos encontramos en ese proceso o incluso durante el duelo, la clave está en ser capaces de darles el valor que se merecen, y en vez de querer eliminarlas o negarlas, tomarlas como un regalo. Si hacemos esto, si las traspasamos, si somos capaces de trascender a las circunstancias que están ocurriendo, seremos capaces de vivir una vida con propósito, más plena y ayudar a otras personas. Nos servirán para cambiar la manera de entender el mundo y de interpretar eso a lo que llamamos “realidad”, así como de darle un sentido nuevo a la vida que quizás antes no teníamos.

Estas heridas, cuando son bien atendidas y curadas, cuando se les da el espacio y el tiempo adecuado para sanarlas, no desde el victimismo, la pena o el derrotismo, sino desde la aceptación, la confianza y la esperanza de que hay algo bueno en todo ello, serán nuestras mejores aliadas para continuar nuestro camino y quizás darle un sentido a la vida que antes no teníamos.

La pregunta ¿por qué? no nos conducirá a nada productivo, más bien añadirá más frustración y bloqueo a la situación que vivamos. Pero si conseguimos conectar y descubrir el para qué, la misión que se esconde en todo este proceso, descubriremos un gran tesoro de vida que es imposible de comprar ni de aprender en ninguna escuela, más que en la escuela de la propia experiencia.

Y todas estas heridas lo que realmente es acercarnos a nosotros mismos, a encontrarnos con la persona que somos realmente, con esa autenticidad, esa misión, esa integridad que parte desde el sentirnos rotos y rotas.

“El amor con mayúsculas está cerca de aquellas personas que están hechas pedazos y que han perdido la esperanza”. Porque aunque sea clave tener esperanza para superar y sanar las heridas, también es importante permitirse perder la esperanza y sentirse hechos pedazos para poder recuperar esa esperanza y recomponerse desde la más absoluta fe en ese amor.

Nuestro invitado de hoy, Pablo López, es psicólogo con varios años de asesoramiento al colectivo LGTB en la Fundación Triángulo y además es presidente de Educadiversa. No te pierdas el podcast de hoy con su entrevista:

Programa 78: “… o lo que surja”. Entrevista a Susanna Sánchez

AD321E83FA1B43BAB0139088C120C96B¿Eres de los que te gusta quedar para tomar algo… o lo que surja? Esta expresión se utiliza de manera habitual en las citas a ciegas o cuando queremos ligar o ir más allá de la amistad, tienen un contenido de seducción, de fantasía, de tantear la reacción de la otra persona y ver si lo que puede empezar como una simple cita puede conducirnos a algo más en el terreno afectivo y sexual.

Me gustaría usar esta idea para desarrollar un tema que nos incumbe a todos de alguna manera, independientemente de nuestro género y de nuestra orientación sexual.

Me refiero al hecho de vivir con esa apertura a fluir con aquello que surja. No me refiero tanto a la idea de ir a la deriva sin rumbo ni control, pero sí a dejarnos llevar por el timón de la confianza de que todo lo que acontece tiene un “para qué” y una finalidad que nos conducirá a lo mejor.

En muchas ocasiones me encuentro planificando todo, vivo anticipadamente organizando el día de mañana, la semana que viene e incluso los meses que están por venir o hasta el año entero. Y no hay nada malo en ello, de hecho es hasta necesario debido al formato social en la que nos movemos. El problema está cuando no nos damos el permiso a salir de lo que nosotros mismos nos hemos marcado, cuando no dejamos espacio para lo que surja.

Así que la próxima vez que digamos esta expresión de “… o lo que surja”, preparémonos para  que así sea.

¿Pero cómo podemos hacerlo? Os sugiero algunas ideas:

  1. Creer en el poder de la palabra. Cuando decimos algo, tiene un poder significativo. Cuidemos nuestro lenguaje y usémoslo a nuestro favor.
  2. Mantener la expectación. Cada día es nuevo y puede ser diferente, si estamos expectantes, estaremos más abiertos a percibir lo que surja.
  3. Ser flexibles. No sentenciarnos a los planes establecidos, permitir los cambios de planes y acogerlos con ilusión.
  4. Cultivar la intuición y la sensibilidad para ser capaces de ver donde quizás otros no vean.
  5. No siempre lo que surja será aquello que queremos hacer, y no tenemos por qué hacerlo. Somos libres para elegir.
  6. Mantener una actitud de aprendizaje constante. Si creemos que lo sabemos todo, no nos daremos la oportunidad de aprender cosas nuevas.
  7. Asumir nuestra responsabilidad. No es lo mismo dejarse llevar por la corriente que elegir fluir con una corriente elegida.

Teniendo todo esto en cuenta verás que lo que surja puede ser lo mejor que te puede pasar, mientras tanto sigue haciendo planes y que uno de ellos sea abrirte a lo que surja.

Entrevistamos a Susanna Sánchez quién nos hablará de su trayectoria personal y profesional para ayudarnos a desarrollar este tema con detenimiento. Escucha aquí el programa con la entrevista:

 

Programa 77: “Ver para crear”. Entrevista a Joan Crisol

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¿Qué es lo que nos impulsa a crear? ¿En qué nos inspiramos? ¿De dónde nace la capacidad creativa en el ser humano? ¿Somos todos creativos? Conocemos el dicho de “ver para creer”, o “si no lo veo no lo creo”. Desde la comunidad proponemos un cambio y es ver para crear. Sin embargo para crear es necesario aprender a ver o a mirar de una manera diferente que implica fe: una visualización creativa que implica creer para crear.

Para crear es necesario desarrollar la capacidad de ver desde otro ángulo, y esto implica fe. Ver dónde otros no ven, quizás más allá de los ojos físicos. Se puede ver a través de ellos, a pesar de ellos; se puede ver en los sonidos, en los sentidos, el tacto, los olores… trascendiendo la visión digital y convirtiéndolo en algo mágico con lo que otras personas son capaces de conectar, ser inspiradas y quizás motivadas para realizar algo que nunca antes hubieran descubierto sin esa otra mirada.

Vivimos en un mundo saturado o enriquecido por estímulos visuales, entre otros. La publicidad está en cada esquina, en las calles, en nuestros dispositivos móviles. Diariamente miles de imágenes nos abordan y desbordan hasta el punto de creer que pasan desapercibidas. Pero nuestro cerebro las retiene y selecciona de manera inconsciente.

Pero no es lo mismo ver que observar, así como tampoco es lo mismo oír que escuchar. Cuando vamos a un museo o a una exposición ponemos atención plena a la obra que estamos mirando, nos paramos y nos permitimos ver aquello que se esconde detrás y a través de la obra, despertando en nosotros esa capacidad de crear también al haber sido fecundados por la inspiración de esa pintura, fotografía, escultura o instalación artística.

Lo mismo sucede cuando vamos a un concierto. Quizás estén interpretando esa canción que hemos escuchado cientos de veces en casa, pero esta vez estamos allí con toda nuestra atención y sentidos disfrutando de la música en vivo, y no sólo del sonido, sino del espectáculo al completo, la manera de moverse de los músicos, los gestos, la energía que se produce en su interactuación con el público. Esto es otra forma de ver.

Y en todo esto Joan Crisol es un especialista en sacar lo mejor de cada persona a la que retrata, no sólo a través de su cámara, profesionalidad y su técnica, sino a través de su sonrisa y de la capacidad que tiene de crear un espacio, una atmósfera cómoda, y cálida en la que el o la modelo son capaces de ser éllxs mismxs.

Te proponemos que abras tus ojos, no sólo los físicos, también los del corazón y los del alma para ser capaz de ver para crear.

Programa 76: “Una familia elegida”. Entrevista a Manuel Ródenas

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¿Imaginas que pudiéramos elegir la familia en la que nacemos? ¿Qué tal te llevas con tu familia no elegida? Te proponemos crear tu propio hogar, sea cual sea, con relaciones elegidas, valores elegidos y con un sentido de familia que va más allá de la genética.

Vamos construyendo nuestra propia vida, quiénes queremos ser, cómo queremos ser, dónde vivir, con quién relacionarnos y con quién no, etc. El hogar es un lugar dónde el amor es la base, también el compromiso, la intimidad… pero además es un lugar de perdón y de fiesta, un lugar donde puedes ser tú mismx, sin temor a “equivocarte”, a no dar la talla, o a no cumplir las expectativas de otros.

También es un lugar para compartir, celebrar, divertirse, reír y disfrutar. ¿Pero qué sucede cuando venimos de familias desestructuradas, disfuncionales, o cuando incluso hemos sufrido abusos del tipo que sean? Nuestro referente de familia está distorsionado y eso afecta en la manera que nos apreciamos a nosotros mismxs y en la que tenemos de ver a los demás.

Lo bueno es que podemos crear una familia elegida, un lugar donde queremos estar y cuyo formato no está limitado por los cánones establecidos por la sociedad como “normales”. Una familia que es una comunidad en la que nutrirnos, aprender, crecer, disfrutar,  compartir y apoyarnos los unos en los otros.

La mejor medicina para curar cualquier tipo de dolor, sea físico, emocional o espiritual, es el AMOR. Un amor con mayúsculas que no es necesario limitar a la familia biológica. No hay mejor terapia que un lugar dónde las personas se sientan aceptadas, queridas, no juzgadas, escuchadas y valoradas.

Todos necesitamos ese sentido de pertenencia, ser parte de, llámalo como quieras, una familia, un hogar, una comunidad, en la que poder aportar y recibir. Quizás en algún momento nos toque más el rol de dar y otras el de recibir, pero sea como sea estaremos construyendo una familia elegida.

Te propongo que tomes un bolígrafo y papel y comiences a escribir los nombres de aquellas personas que te importan realmente y a las que sabes que puedes acudir sin máscara alguna. Crea tu propia familia, considérala, mímala y cuídala como tal.

Contamos con la participación de Manuel Ródenas, director de la Fundación Eddy, un hogar cuya función es ayudar a los chicxs víctimas de LGTBfobia y de la exclusión social para que puedan reescribir su historia.

Puedes escuchar el programa completo aquí:

Programa 75: “Viaje al no retorno”. Entrevista a Nicole Prado

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La vida es un viaje en el que no hay retorno. Es imposible ir al pasado, aunque a veces nos encontremos viviendo más en el pasado que el presente. Esto suele suceder cuando hay puertas sin cerrar, nostalgia, falta de perdón, alguna situación que nos ha marcado, capítulos que no queremos que terminen tal y como lo han hecho, etc.

Sin embargo, vivir sin mirar atrás es una manera muy sana de vivir, sabiendo que el pasado no vuelve y que de él lo que podemos sacar es un aprendizaje para el presente. Vivimos en constante evolución, ya no somos los mismos de ayer aunque mantengamos nuestra esencia. Los cambios más radicales parten de un “despertar espiritual o de la consciencia”, cuando de repente algo hace clic en nuestra mente y empezamos a percibir la vida de otra manera, y ya no sólo la vida y nuestro entorno, sino también a nosotros mismos.

Es como si pudiéramos trascender al espacio y al tiempo para estar realmente presentes, vivos, conscientes de este maravilloso viaje que a la vez incluye quietud. El término viaje necesita también redefinirse para darnos cuenta de que en realidad lo que hacemos es fluir con la vida en un camino o escenario de no resistencia. No se trata tanto de luchar, alcanzar objetivos, lograr metas, conseguir algo… tiene más que ver con vivir en otra dimensión en la que los valores cambian, tienen otro calibre y matices.

Nos dejamos llevar sin perder la voluntad ni el control de estar dónde queremos estar. Es justamente ahí, donde conectamos con nosotros mismos y detectamos cuál es nuestra identidad, propósito o misión. Aunque pareciera que estuviéramos abandonados a la deriva, en realidad estamos viviendo fuera de la inercia con un sentido claro y concreto: el sentido de la vida.

Lo que ocurre es que buscamos seguridad en aquello que ya conocemos, en lo que nos han enseñado otros, en lo que hemos experimentado nosotros mismos, y aunque esto es tanto natural como positivo, en ocasiones nos puede limitar a la hora de avanzar y diseñar nuestro propio viaje. Hay que tener en cuenta también que el tipo de vida occidental no nos facilita mucho ahondar en estos parajes.

Nicole Prado, facilitadora de recursos para el desarrollo del potencial humano cuántico, psicoterapeuta, coach y formadora holística nos explica el término de “Sexfulness®” que ella misma ha creado.

¿Estás preparado para un VIAJE AL NO RETORNO? Escucha aquí el podcast del programa:

Programa 74: “Un cuerpo, un alma, un espíritu”. Entrevista a Alfredo Abad

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¿Formamos parte de un todo o somos seres completamente independientes? ¿Cuáles son las diferencias entre unidad y uniformidad? ¿Podemos vivir aislados de la sociedad, o por el contrario estamos diseñados para compartir?

Así como el ser humano se compone de espíritu, alma y cuerpo, y estos tres están totalmente conectados e influyen el uno sobre el otro, podemos también sugerir que como sociedad formamos parte de un sistema, en realidad de varios sistemas. La cualidad de estos sistemas es que cada miembro que forma parte de ellos tiene una influencia sobre el resto, lo que debe ser potenciador y repercutir en beneficio del sistema o sistemas.

Necesitamos relacionarnos e interactuar, también necesitamos sentirnos parte de algo, de un todo, y esto no sólo a nivel social, sino a nivel espiritual. Es algo que nos proporciona un sentido de pertenencia, nos da una identidad, un propósito. Esto no quiere decir que todos tengamos que sentir ni hacer lo mismo, es más, la clave reside en que cada cual encuentre su lugar en ese todo, con su esencia personal e independencia, pero a la vez ser capaces de vibrar o latir como un solo corazón.

Uno de los ingredientes principales para que se dé esta magia es la comunión, es decir la común unión de diferentes partes que componen algo más grande. De la misma forma que el cuerpo humano tiene millones de células que lo conforman y que cumplen cada cual su función, así podemos sugerir que la sociedad está compuesta por millones de personas con la capacidad de constituir algo realmente armónico.

La idea del cuerpo con sus células y a la vez sus diferentes órganos y miembros realizando su función específica nos da idea de la coherencia y de la coexistencia que podemos vivir unos con otros independientemente de nuestras creencias, valores y función específica.

¿Qué parte del cuerpo seres tú? ¿Quizás seas un órgano, una célula, un brazo, una pierna…? Sea cual sea tu papel, eres importante, muy importante para el buen funcionamiento del sistema orgánico de la sociedad. Esto nos libera de la comparación y nos hace comprender que podemos componer un cuerpo, un alma y un espíritu, siendo libres e independientes y manteniendo nuestra propia esencia. Recuerda que cuando fuiste creadx se rompió el molde y no hay nadie como tú.

Alfredo Abad, pastor de la Iglesia Evangélica Española nos acompaña para hablar de este y otros temas.