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Artículos de Coaching Personal

Desde el fondo de mi armario

Uno sale del armario pero se deja algunas cosas dentro… una de las cosas que deje allí fue mi guitarra con unas cuantas canciones. Han pasado doce años hasta que he decidido sacarlas respondiendo a una invitación muy especial y significativa para mí, tras pasar tantos años fuera del contexto de iglesia. Me pareció una muy buena oportunidad para desempolvar mi guitarra y las canciones que escribí y canté durante tantos años. La IEE ha sido el marco que lo ha facilitado al ser una iglesia pionera y única en Madrid en cuanto a la inclusividad de la comunidad LGTB, lo cual les estoy muy agradecido.

En este post comparto las fotos y canciones del concierto que tuvo lugar el día 5 de mayo de 2017 en Noviciado 5, Madrid. Espero que os gusten.

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Aquí podéis ver el vídeo del concierto:

(Fotos vídeo realizados por Hallen David Gutierrez)

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Programa 64: ¿Cuál es tu “peor versión? Entrevista a Ana Sierra

img-20170113-wa0000¿Te gustaría descubrir tu “peor” versión? Si hay algo que considero importante es ser real, encontrar nuestra verdad, esa que define lo que somos a través de nuestras acciones, de nuestras incoherencias, de nuestras omisiones, pero también a pesar de ellas y por encima de ellas.

En el mundo del coaching y crecimiento personal se habla mucho acerca de cómo obtener la mejor versión de uno mismo, proponiendo que todos tenemos una mejor versión a la que podemos acceder y “actualizarnos” para llegar a ser la persona deseada que alcanza sus objetivos, vive de acuerdo con sus valores y desarrolla su misión personal de vida en este mundo.

¿Por qué tenemos que obsesionarnos con ser solamente nuestra mejor versión? ¿Qué sucede con todo lo demás que también forma parte de nuestro ser?

No podemos dar aquello que no tenemos y tampoco sería ético ni saludable crear expectativas y presión en los demás para que evolucionen hacia lo mejor omitiendo la cara “b” de la moneda, porque, en realidad, ¿qué es lo mejor?

Aquí es donde te propongo una parada, para observarte, aprender de tu dualidad, esa que hace que un día te sientas fenomenal y al día siguiente miserable; pero sí, ese eres tú: el pack completo, y es mejor no dejar de serlo, abrazarlo en vez de simplemente aceptarlo, integrarlo en lugar de resistirlo y reconciliarlo en vez de recriminarlo…

En este viaje podemos reconocer los valles, las cumbres, la integridad, la incoherencia, la fortaleza, la vulnerabilidad, la bondad, el egoísmo, las dudas, la confianza, la perseverancia, la inconstancia, el atrevimiento, la timidez, etc. Todas esas cosas nos componen como personas y es preferible no esconderlas, reprimirlas ni mucho menos aparentar lo que no somos.

En esta peor versión de nosotros mismos es desde la que conectamos con nuestra verdad; una verdad que nos libera y que a veces quizás nos haga daño, o produzca dolor. Una verdad que no es estática o inamovible, precisamente por el hecho de ser verdad.

Es entonces, cuando nos rendimos que nos vemos y queremos tal y como somos. Rendirse en el sentido de vencer la propia resistencia y respetarse a uno mismo.

Dicen que la victoria más poderosa es vencerse a uno mismo. Cuando lo logremos quizás nos demos cuenta de que lo que creíamos que era nuestra peor versión es parte de nuestra mejor versión.

Ana Sierra, sexóloga, psicóloga especialista en terapia psicológica, sexual y de pareja nos visita hoy en La Comunidad. No te pierdas lo que tiene que contarnos:

Programa 61: “Una jaula llamada codependencia”. Entrevista a Iván Patiño

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En La Comunidad hoy nos visita Iván Patiño de Equilibrio y Plenitud Terapias Masajes y Coaching, apasionado por el desarrollo personal y el crecimiento espiritual, que le ha llevado a especializarse en varias disciplinas con el objetivo de dar y aprender de sus iguales para poner su experiencia y conocimiento al servicio del SER.

Dale al play para escuchar el podcast:

Además en la brújula de hoy hablaremos acerca de la dependencia.

¿Qué significa ser co-dependiente? ¿Te encuentras actualmente en una relación de este tipo con algo o con alguien? ¿Tienes algún apego tipo de apego del que no puedas prescindir? Salgamos de la jaula en la que quizás nos encontremos.

La codependencia tiene que ver con no tener una relación sana con nosotros mismos, con los demás, y con el entorno.

Pero justamente parte de uno mismo, lo cual es maravilloso, ya que eso es lo que nos va a permitir tratarla y salir de esa jaula tan incómoda.

La codependencia puede llevarnos a comportamientos obsesivos, está muy vinculada al perfeccionismo, la depresión y a veces tiene que ver su origen en la sobreprotección o incluso en abusos sufridos durante la infancia. Pero lo importante es ser consciente de ello, tomar las riendas y dar los pasos adecuados mediante acciones concretas, para salir de una situación de este tipo, algo que es posible totalmente.

El amor a uno mismo es la base principal desde la que podemos partir para poder salir de esta jaula. Saber escucharnos, aceptarnos, querernos reconciliarnos con nuestro pasado, perdonar y empezar de nuevo poniendo el foco en todo el potencial que tenemos. Es un acto de AMOR y de LIBERTAD.

Todo depende de nosotros mismos, y si necesitamos ayuda, para están los profesionales que pueden echarnos una mano.

¿Quieres vivir una vida sana fuera de ningún tipo de apego y codependencia? Pues aquí van algunos pasos que puedes empezar a dar:

  1. Evalúa si hay algo o alguien en tu vida que consideras imprescindible y anótalo en un papel.
  2. ¿Qué pasaría si un día esa cosa o persona está fuera de tu mapa?
  3. Haz un acto de soltar, reconociendo que puedes vivir sin ello.
  4. Sustituye las creencias limitantes por otras potenciadoras.
  5. Establece nuevas relaciones sanas y potencia aquellas que ya tienes y que lo sean.
  6. Reserva tiempo para ti y busca tu bienestar.
  7. Cultiva tu autoestima.
  8. No te dejes enredar por las “necesidades” de los otros.
  9. Revisa tus valores y vive una vida con valor.
  10. Pide ayuda profesional.

La clave está en tomar responsabilidad, poder para construir tu propia vida y descubrirte a ti mismo capaz de ser quien quieres ser sin la necesidad de nada ni nadie más que tú. A partir de ahí podrás construir relaciones sanas que te aporten y en las que aportes.

Alberto Rodrigo

Programa 58: “Maricas malas y otra buena gente”. Entrevista a Jokin Egaña

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Todos conocemos el término de “marica mala”, alguien que se pasa el día criticando a los demás, riéndose del aspecto de los otros, ridiculizando o juzgando. Tengo que decir que desgraciadamente todos tenemos una marica mala dentro, al menos potencialmente, y no me refiero sólo a los gays, por supuesto también hablo de los heteros. Es muy fácil juzgar, catalogar, etiquetar, encajar a las personas, incluso a nosotros mismos.

¡Qué fácil nos resulta juzgar, y qué difícil es intentar ponerse en los zapatos de los otros!… pero no es imposible. Te propongo un reto: observar y tratar de ver más allá de las apariencias, de lo externo, de las máscaras, disfraces o simplemente los “trajes” que todos llevamos. Lo primero es ser conscientes de que en algún momento todos tendemos a juzgar, a hacer una ficha o escaner de la persona que tenemos delante, sea positiva o negativa. Aunque es verdad que creo en la intuición, y de hecho me considero una persona intuitiva, sé que muchas veces puede ser un arma de doble filo que me lleva a perder la oportunidad de conocer a las otras personas más a fondo, descubrir su historia, y saber por qué parecen ser lo que yo creo ver.

La empatía y el amor rompe barreras, supera obstáculos, acerca posturas, concilia, une, restaura, y nos hace “buenas personas” en vez de “maricas malas”. Muchas veces se me ocurre pensar que cuando juzgo a los demás, lo que realmente estoy haciendo es delatar algo de mí mismo que no me gusta, y parece que necesito verlo en los otros para ser consciente de ello. Lo importante es que realmente pueda ver la “intención positiva de ese juicio”, qué es lo que me habla de mí mismo, y trasformar esa crítica en un aprendizaje personal.

Me gusta mucho el símbolo del arco iris por muchas razones, por la combinación de colores, porque si los pones en una ruleta y la haces girar el resultado es el color blanco, la luz; porque es lo que aparece después de una tormenta; porque son siete colores, al igual que las notas musicales capaces de componer infinitas canciones…

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Me gustaría que
la próxima vez que vea a alguien diferente a mí con el que quizás no comparta gustos o sienta afinidad, sea capaz de ver más allá y colocarle dentro de esa amplia gama de colores de la que todos formamos parte. Como dice ese fragmento de El Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos.”

Hoy entrevistamos a Jokin Egaña, director del Grupo EGF, un concepto único que integra Servicios Empresariales y Productos dirigidos al público LGBT.

No te pierdas la entrevista:

 

 

El mapa de mi alma

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No es fácil encontrase con uno mismo, no es fácil observarse de manera objetiva, sin juicio, pero se puede. Y en ese camino estoy intentando trazar el mapa de mi alma, mucho más complejo y a la vez más simple de lo que parece.

Simplificar para profundizar, vaciar para ver lo que queda, lo que realmente existe: “nada”. Ese nada que me define, que me sorprende, que me asusta e incluso espanta a veces. Un nada que compite con el “todo” que trato ser y que intenta llenar el vacío de un alma quebrada, aunque aún entera.

Los golpes han sido duros, frecuentes y repetidos. Las cicatrices demasiado extensas y reabiertas, marcas de un auto maltrato psicológico o falta de saber cuidarme, mimarme, escucharme a mí mismo.

Pero volviendo al mapa de mi alma, veo muchos caminos recorridos, posadas en las que he pasado tiempo, cumbres a las que he llegado, valles por los que he transitado y llanuras en las que he descansado. Veo también algún que otro laberinto en el que me vuelvo a meter de vez en cuando, quizás porque prefiera sentirme protegido entre sus muros, o porque necesite distraerme y hasta desorientarme con la esperanza de olvidar y encontrar una nueva salida que me lleve a cualquier otro lugar diferente, antes de seguir en el escenario presente de mí mismo. No lo sé, ni necesito saberlo. Sencillamente me detengo ante el mapa de mi alma y lo observo transversalmente pretendiendo incidir y decidir mi próxima ruta. Un mapa inacabado que puedo ir diseñando yo mismo según mis pasiones, creencias, obsesiones, valores, experiencia, aprendizajes y misión.

No ha pasado ningún tren el que hubiera querido montarme y no lo haya hecho; y si así fuera, esperaré a otros trenes que seguramente me vuelvan a dar la opción de ir, o mejor dicho, estar donde anhelo. Porque no sé muy bien lo que quiero, cuando me pongo metas y objetivos, éstos me confunden, acotan la infinitud del ser creativo que soy, creado para ser un alma libre, luz de luna, y hasta me atrevería a decir un espíritu al que le sobra continente y le falta espacio para vivir despacio. Por eso prefiero flotar, fluir, dejarme llevar por la corriente elegida y desconocida, sabiendo que la intuición me juega muchas menos malas pasadas que la razón, me la juego, porque la vida es un juego.

Alberto Rodrigo

Programa 57: “Vivir con pasión”. Entrevista a Diego Manuel Béjar.

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¿Te gusta lo que haces? ¿Te gusta tu vida? Solamente cuando damos con aquello que nos apasiona y empezamos a vivirlo es cuando alcanzamos todo muestro potencial, empezamos a ser nosotros mismos y a disfrutar con lo que hacemos.

Para ello te propongo una pequeña evaluación, unas preguntas que si logras contestar honestamente, te ayudarán a saber cuán cerca estás de vivir con pasión: ¿Qué te gusta hacer? ¿En qué actividad se te pueden pasar las horas sin enterarte? ¿Con que cosas vibra tu alma? ¿En qué eres realmente bueno, aquello que se te da bien de manera natural? ¿Cuáles son tus valores fundamentales, o en otras palabras, qué es lo que más te importa en la vida?

Contestar a estas preguntas quizás no resulte fácil, es importante hacerlo con tiempo, con calma, con dedicación, atención plena y sobre todo con sinceridad. A veces es complicado apartar todo el ruido que nos rodea, la actividad en la que estamos inmersos, la inercia y pararnos para conocernos mejor a nosotros mismos.

“La pasión llega cuando nos dedicamos a lo que realmente amamos y consideramos más importante, y es algo que todos merecemos”.

Descubrir cuál es nuestra pasión puede ser una cuestión de hacer clic en un momento determinado, como un despertar de consciencia. Pero también puede ser un camino, un proceso. Sea como sea, vive este proceso apasionadamente, implementa la pasión ahora en la situación en la que te encuentras, porque la pasión atrae más pasión. Es algo que como el entusiasmo, se contagia, inspira a otros, a uno mismo, llevándonos a terrenos que quizás nunca exploraríamos si no estuviéramos apasionados. También requiere de un trabajo, un entrenamiento y hasta un mantenimiento. Para que el fuego esté encendido es importante no sólo disfrutar de las llamas y el calor que aporta la hoguera, también es necesario avivar ese fuego, añadir leña, mover los troncos…

“Vivir con pasión es vivir cada omento de la vida disfrutando con la mayor intensidad con la que vivirías el último día de tu vida”.

Así que lo mejor que puedes hacer es creerte, creer en ti, romper todas las barreras personales que en ocasiones nos boicotean a nosotros mismos con creencias limitadoras y diálogos internos que intentan apagar nuestra pasión. Por último es importante con que personas te rodeas y compartes tus sueños, tu pasión. Existes verdaderos bomberos de pasiones. En el programa de hoy Diego Manuel Béjar, inquieto emprendedor, escritor, organizador de eventos, activista y creador del conocidísimo portal universogay.com nos cuenta su pasión.

La peor versión de mí mismo

scan0239Aquí estoy en la tarea de descubrir o, mejor dicho, identificar la “peor” versión de mí mismo. Porque si hay algo que quiero ser es real, encontrar mi verdad, esa que define lo que soy a través de mis acciones, de mis incoherencias, de mis omisiones, pero también a pesar de ellas y por encima de ellas.

Recuerdo que el primer taller que impartí cuando empecé en el mundo del coaching y del crecimiento personal fue “Cómo obtener la mejor versión de mí mismo”. En él proponía que todos tenemos una mejor versión a la que podemos acceder y “actualizarnos” para llegar a ser la persona deseada que alcanza sus objetivos, vive de acuerdo con sus valores y desarrolla su misión personal de vida en este mundo. Y no voy a ser yo mismo quien me contradiga, ¿o sí? porque la realidad es que he llegado a saturarme, estresarme y hasta perderme en este viaje de ser “mejor” persona.

Siempre me gusta decir que soy más “malo” y más “bueno” de lo que parezco, y esto se lo digo a personas que me conocen bastante bien, o que por lo menos han pasado el suficiente tiempo conmigo para poder describirme.

Y me gusta escribir en primera persona, no desde el ego, que también (esto lo he descubierto en mi viaje hacia mi “peor” versión), sino desde la vulnerabilidad, la empatía y la esperanza de que tú que estás leyendo esto puedas sacar algo de provecho para ti.

¿Por qué tenemos que obsesionarnos con ser solamente nuestra mejor versión? ¿Qué pasa con todo lo demás que también forma parte de nuestro ser y nuestra esencia?

No podemos dar aquello que no tenemos y tampoco sería ético ni saludable crear expectativas y presión en los demás para que evolucionen hacia lo mejor omitiendo la cara “b” de la moneda, porque, ¿qué es lo mejor?

Aquí es donde me paro, me observo, aprendo de mi dualidad, esa que hace que un día me sienta fenomenal y al día siguiente miserable; pero sí, ese soy yo, el pack completo, y no quiero dejar de serlo, prefiero abrazarlo versus aceptarlo, integrarlo versus resistirlo, reconciliarlo en vez de recriminarlo…

En este viaje en el que estoy reconozco mis valles, mis cumbres, mi integridad, mi incoherencia, mi fortaleza, mi vulnerabilidad, mi bondad, mi egoísmo, mis dudas, mi fe, mi perseverancia, mi inconstancia, mi atrevimiento, mi timidez, etc. Todas esas cosas me componen como persona y no quiero esconderlas, reprimirlas ni mucho menos aparentar lo que no soy.

En esta peor versión de mi mismo es desde dónde y cuándo conecto con mi misión, mi visión, mi identidad, mis valores y mi verdad; una verdad que me libera y que a veces me hace daño, me produce dolor. Una verdad que no es estática o inamovible, precisamente por ser verdad.

Y es entonces, cuando me rindo (no de rendirse, sino de vencer mi propia resistencia, de respetarme a mí mismo, de producir), cuando me veo y quiero tal y como soy.

Dicen que la victoria más bonita es vencerse a uno mismo y en ello estoy… cuando lo logre quizás me dé cuenta de que lo que creía ser mi peor versión es parte de mi mejor versión.

Alberto Rodrigo