Programa 74: “Un cuerpo, un alma, un espíritu”. Entrevista a Alfredo Abad

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¿Formamos parte de un todo o somos seres completamente independientes? ¿Cuáles son las diferencias entre unidad y uniformidad? ¿Podemos vivir aislados de la sociedad, o por el contrario estamos diseñados para compartir?

Así como el ser humano se compone de espíritu, alma y cuerpo, y estos tres están totalmente conectados e influyen el uno sobre el otro, podemos también sugerir que como sociedad formamos parte de un sistema, en realidad de varios sistemas. La cualidad de estos sistemas es que cada miembro que forma parte de ellos tiene una influencia sobre el resto, lo que debe ser potenciador y repercutir en beneficio del sistema o sistemas.

Necesitamos relacionarnos e interactuar, también necesitamos sentirnos parte de algo, de un todo, y esto no sólo a nivel social, sino a nivel espiritual. Es algo que nos proporciona un sentido de pertenencia, nos da una identidad, un propósito. Esto no quiere decir que todos tengamos que sentir ni hacer lo mismo, es más, la clave reside en que cada cual encuentre su lugar en ese todo, con su esencia personal e independencia, pero a la vez ser capaces de vibrar o latir como un solo corazón.

Uno de los ingredientes principales para que se dé esta magia es la comunión, es decir la común unión de diferentes partes que componen algo más grande. De la misma forma que el cuerpo humano tiene millones de células que lo conforman y que cumplen cada cual su función, así podemos sugerir que la sociedad está compuesta por millones de personas con la capacidad de constituir algo realmente armónico.

La idea del cuerpo con sus células y a la vez sus diferentes órganos y miembros realizando su función específica nos da idea de la coherencia y de la coexistencia que podemos vivir unos con otros independientemente de nuestras creencias, valores y función específica.

¿Qué parte del cuerpo seres tú? ¿Quizás seas un órgano, una célula, un brazo, una pierna…? Sea cual sea tu papel, eres importante, muy importante para el buen funcionamiento del sistema orgánico de la sociedad. Esto nos libera de la comparación y nos hace comprender que podemos componer un cuerpo, un alma y un espíritu, siendo libres e independientes y manteniendo nuestra propia esencia. Recuerda que cuando fuiste creadx se rompió el molde y no hay nadie como tú.

Alfredo Abad, pastor de la Iglesia Evangélica Española nos acompaña para hablar de este y otros temas.

Programa 73: “El regalo de la diferencia”. Entrevista a Jorge Beltrán

 

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¿Son la igualdad y la diversidad enemigos, o por el contrario son términos compatibles? Si cada unx de nosotrxs somos unicxs, especiales e irrepetibles, ¿quiere decir esto que no hay cabida para la igualdad? ¿Es lo mismo igualdad que equidad? Vamos por partes…

Consideremos la diversidad como un auténtico regalo, la diferencia como algo que aporta, suma y multiplica. Cada peculiaridad de la persona se puede ver como una diferencia, una singularidad y una distinción que enriquece. Eso no es incompatible con que todos debemos tener los mismos derechos.

Para ello es importante aprender a formar “comunidad” a ser parte de un todo. No quiere decir que todos tengamos que pensar de la misma manera, hacer las mismas cosas, vestir y actuar igual; no es una cuestión de uniformidad sino de dar forma a una unidad común.

Profundicemos un poco en el significado de igualdad. Según el diccionario es la condición o circunstancia de tener una misma naturaleza, cantidad, calidad valor o forma, o de compartir alguna característica. También se atribuye a la proporción o correspondencia entre las partes que uniformemente componen un todo.

Y ahora veamos el significado de equidad: Es la cualidad que consiste en dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones. También la cualidad que consiste en no favorecer en el trato perjudicando al otro.

De estas y otras definiciones se pueden sacar varias reflexiones. La diferencia está en que la equidad se refiere a dar a cada uno lo que le corresponde, necesita o “merece” (no desde un sentido necesariamente negativo ). La igualdad implicaría recibir todxs el mismo trato sin considerar las diferencias.

Aquí nos puede servir el caso de la discapacidad que ahora se le ha acuñado el nombre de diversidad funcional, con el objetivo de eliminar la carga peyorativa de la palabra “discapacidad” y darle un sentido mucho más preciso. Una persona con diversidad funcional tendrá unas necesidades diferentes a otras, y también aportará y enriquecerá a la comunidad de manera especial y única. Me gusta decir que todos somos personas con alta capacidad, y esto se refiere a todos, y en todo caso de manera más determinante cuando hablamos de las personas mal denominadas como “discapacitados”.

A veces consideramos la diferencia como una amenaza o incluso emitimos un juicio de valor a los que son diferentes a nosotrxs. Te propongo los siguientes pasos:

  1. Observar las diferencias desde una perspectiva diferente. Cambiar el foco.
  2. Valorar las diferencias de los demás como algo que suma a un todo.
  3. Abrazar esas diferencias como un regalo.
  4. Celebrar la diversidad y disfrutar de ella.

Si te sientes diferente, ¡claro que lo eres! , y además es un regalo para ti y para los que te rodean.

Hoy nos visita Jorge Beltrán para hablarnos de este tema, quién además  de integrador social es cantante y compositor de Grillö. 

Puedes escuchar aquí el podcast del programa:

 

Programa 72: “Borrón y cuenta nueva”. Entrevista a Vanessa Monge

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¿Cuántas veces has sentido que has tocado fondo y tocaba volver a empezar? ¿Recuerdas aquel momento en el que necesitaste empezar de nuevo? ¿Eras consciente de toda la fuerza que tenías antes de ni siquiera intentarlo?

La vida es un camino de cimas y valles. Cuando nos llega el momento de atravesar un valle, podemos rechazarlo o aceptarlo, podemos resistirnos o fluir… y aunque fluir y aceptar es el camino aparentemente más difícil quizás sea único para volver a disfrutar de una nueva cima.

Creemos, como muchas otras personas, que todas las emociones tienen su lugar, todas las vivencias tienen, como hemos dicho muchas veces en La Comunidad, su para qué. Por eso, creemos en la importancia de no guardar rencor a las vivencias pasadas, de no guardarnos rencor a nosotros mismos y defendemos el valor de pasar página valorando todo lo que hemos escrito en la anterior.

¿Entonces, deberíamos tener esta actitud de empezar de cero cada día, perdonar y seguir nuestro camino? Imagina amanecer cada mañana y empezar el día con la apertura de estar dispuestx a acercarte desde la curiosidad al nuevo día… imagina poder aprender de la mano de una persona que ha pasado por momentos difíciles y que ha decidido tomar esta actitud como forma de vida…

En el programa de hoy contamos con Vanessa Monge, una mujer que en un momento de su vida tocó fondo y decidió hacer borrón para volver a brillar. Hablaremos sobre la necesidad de olvidar deudas, errores cometidos, enfados…sobre el valor de perdonar, a nosotrxs mismxs, a nuestro entorno y a las personas que tenemos más cerca. Compartiremos el origen de la expresión “borrón y cuenta nueva”, nuestra visión personal y te acompañaremos en este camino de descubrimiento y “nuevas cuentas”.

Puedes escuchar el podcast aquí:

Programa 71: “Adicción al amor”. Entrevista a Josune Escaso

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¿Te consideras una persona adicta al amor? ¿Crees que una adicción puede ser positiva? ¿Puede llevarnos la adición al amor a un apego insano? ¿Perdemos nuestra identidad, esencia y energía cuando amamos de manera adictiva?

La palabra adicción en sí tiene una connotación negativa, ya que se refiere a al hábito de conductas nocivas y hasta peligrosas, o al consumo de sustancias que crean una dependencia psicológico y fisiológica. También puede referirse a una afición desmesurada a algo.

Cuando nos referimos al amor, también entra en juego la química de nuestro cuerpo, por lo que en el estado de enamoramiento se ha comprobado científicamente que se segrega una serie de sustancias las cuáles nos llevan a vivir y sentirnos como en una nube. Todo es maravilloso, o al menos así nos lo parece.

Un adicto al amor tiene la fantasía y la expectativa de que el otro o los otros puedan resolver sus problemas de manera incondicional y en todo momento, poniendo la responsabilidad sobre los demás, cediendo el poder y la capacidad de tomar las riendas de su vida y desde ese lugar “amar y ser amado”.

¿Cuáles son las consecuencias de esta adicción al amor? La dependencia, el apego, la desconexión con uno mismo, la pérdida de rumbo, la falta de autoestima y hasta el ser susceptibles al maltrato, cuando por un mal entendido amor somos capaces de hacer y permitir cualquier cosa.

Entonces, ¿Existe una adicción positiva? ¿Si el amor en si es bueno, amar mucho será siempre bueno? Aquí habría que distinguir entre amar mucho o amar en “exceso”. En el equilibrio puede hallarse la respuesta. No es cuestión de si es “bueno” o “malo”, tiene que ver más con lo que nos esté aportando y lo que esté produciendo en nuestra vida. Si es apego, dependencia, pérdida de identidad o responsabilidad, probablemente sea un tipo de amor que haya que replantearse, recolocar o incluso puede que soltar.

El amor se encuentra dentro de una de nuestras necesidades básicas y como tal es susceptible a que podamos llevarlo al extremo y generar un hábito adictivo.

Si embargo, estamos en este mundo para dar y para recibir amor. El amor es energía y una energía que fluye en nosotros, en el universo y a través de nuestros movimientos y acciones.

Para hablar de todo ello hemos invitado a Josune Escaso, que es educadora, psicóloga social, coach y formadora.

Y ahora… ¿te consideras un adicto al amor?

Escucha aquí la entrevista:

Programa 70: “El laboratorio de tu cuerpo”. Entrevista a César Barco

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¿Te has parado a pensar que tu cuerpo es un autentico laboratorio, un lugar donde investigar, crear, descubrir, analizar, resolver…?

Podemos experimentar con nuestro cuerpo, con la voz, con el silencio, los movimientos, los gestos, el baile, y con cualquier expresión artística resultante de nuestro ser corporal. Somos seres creados con la misma esencia y capacidad para crear, para diseñar nuestra propia vida y ello requiere de investigación dentro de nuestro propio cuerpo como si de un laboratorio se tratara.

El cuerpo está íntimamente ligado a las emociones, así nos sentimos, así nos movemos; por lo que podemos dar la vuelta a la tortilla y generar emociones positivas y saludables a partir de un cambio corporal, adoptando posturas y realizando actividades que nos lleven a un bienestar completo. No sólo desde el ejercicio físico, sino desde la creatividad, la libertad, usando nuestro cuerpo como una escultura y como un “producto” de laboratorio.

Es como realizar una performance, es decir, una muestra escénica improvisación y estética para que ocurra algo diferente en nosotros y en los que nos rodean. No se trata de actuar en el sentido de impostar, más bien es en el sentido de obrar.

Si pensamos en nuestro cuerpo como un espacio en construcción, transformación y constante evolución, seremos capaces de vivir “diferentes vidas” y experimentar con nuestro máximo potencial, crear jugando y jugar creando.

Pero, ¿Qué sucede cuando interactuamos con otros cuerpos? Se da la magia de la comunión, la común-unión, entre dos seres autónomos con la capacidad de relacionarse y producir nuevas ideas, creaciones y experimentos o experiencias.

El cuerpo es el reflejo de nuestro estado emocional, por ello es importante ser flexibles y no tener miedo a implementar los cambios necesarios hasta llegar a ser quienes realmente queremos ser; a estar donde queremos estar y a hacer lo que queremos hacer.

Os propongo un reto: Visualiza tu cuerpo como una escultura a la que puedes dar forma, volumen, color, olor, sentido. Da rienda suelta a tu imaginación y crea la persona que te gustaría ser, o mejor dicho: descubre la persona que eres, sal de la probeta y prueba a ser tú mismo, tú misma. Para ello puedes cerrar tus ojos, respirar profundo y empezar a imaginarte como nunca lo habías hecho, date el tiempo, el espacio y el permiso para obtener el resultado deseado.

Hoy contamos con César Barco, artista plástico, músico y docente entre otras cosas, que nos ayudará a adentrarnos en este laboratorio de nuestro cuerpo. Escucha aquí el programa:

Programa 69: “Quién bien te quiere te hará reír” Entrevista a Yolanda Mozota

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El refranero español suele darnos pistas de sabiduría. Sin embargo, hay dichos y refranes que se han transformado en creencias e incluso en sentencias o mandatos y que lejos de ayudarnos a ser sociedades más íntegras, nos llevan a ser todo lo contrario.

Uno de estos refranes es el conocido “Quién bien te quiere te hará llorar”, se ha instalado en nuestra cultura y creencia de tal manera que lo hemos integrado y considerado como algo que forma parte del amor: el sufrimiento. Probablemente nacido desde la idea de que aquella persona que te quiere tanto no temerá decirte cosas negativas o mejorables y que está ahí con el derecho de juzgar y valorar cada una de tus acciones. Sin embargo, malinterpretado nos ha llevado a creer a que el llanto ocasionado por discusiones, menosprecios o faltas de respeto nace de alguien que te quiere mucho. Y el amor, sin lugar a dudas, no tiene nada que ver con eso.

En todas las relaciones, como en la vida, hay valles y cimas. Hay encuentros, conexiones, pero también existen los desencuentros, las discusiones, y es sano valorar las diferencias del otro y hablar de ello.

El amor se construye día a día y las diferencias nos ayudarán a pasar del amor ciego al amor consciente, elegido y responsable.

El verdadero amor cura, nos hace más felices y por eso desde la Comunidad defendemos que la diversión y la risa son componentes claves en la relación. Al final, las relaciones, sean de pareja, de amistad o de cualquier otro tipo, sacan lo mejor y lo peor de uno mismo. Y está en nuestra mano sacar y enfocarnos en lo mejor de nuestras vivencias, así como ser capaces de gestionar nuestras propias sombras.

¿Cuándo una relación pasa de ser sana a ser tóxica? ¿Cuándo una discusión es parte “normal” de la relación y cuando se pasa de la línea? ¿Dónde está el límite del perdón, de pasar por alto o aguantar en un amor “incondicional”?

Te proponemos que cambies el refrán con nosotros y digas: “Quién bien me quiere me hará reír”.

En el podcast de hoy contamos con Yolanda Mozota, terapeuta gestáltica con amplia experiencia en terapia individual y de grupos. Junto a ella hablaremos sobre relaciones, abuso y maltrato y nos facilita pistas para salir de relaciones tóxicas y ser más felices.

 

 

Programa 68: “Comunicarse con gracia” Entrevista a Diego Mattarucco

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El poeta, actor y músico Diego Mattarucco nos visita hoy en La Comunidad dando una muestra excelente de cómo jugar con las palabras y comunicarse con gracia.

Escucha aquí el podcast:

La comunicación es un instrumento imprescindible en todas las relaciones. Pero esta comunicación no puede ser de cualquier tipo, tan importante como el mensaje es la manera en la que lo comunicamos.

Es importante ser claros, concisos, creativos, amables, coherentes, educados…

Sin embrago hay un tipo de comunicación que es más complicada de encontrar o de la que se habla menos y es de la comunicación con gracia. Ésta contiene la magia del humor y del amor en sí. Para ello vamos a ver los diferentes significados de la palabra “gracia”.

  • Conjunto de cualidades como el humor, la elegancia o la belleza.
  • Cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosas tiene.
  • Atractivo independiente de la hermosura de las facciones, que se advierte en la fisonomía de algunas personas.
  • Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.
  • Perdón o indulto.
  • Afabilidad y buen modo en el trato con las personas.
  • Habilidad y soltura en la ejecución de algo. Ejemplo: -baila con mucha gracia-.
  • Benevolencia y amistad de alguien.
  • Capacidad de alguien o de algo para hacer reír.
  • Dicho o hecho divertido o sorprendente.
  • Favor sobrenatural y gratuito concedido al ser humano.

Cuando aplicamos la gracia en nuestra comunicación estamos reforzando el contenido y la posibilidad para que éste se comprenda y se reciba mucho mejor. La comunicación con gracia nos puede llevar a resultados que no conseguiríamos de otra forma. Al final se trata de conectar, inspirar, transmitir, y no hacerlo “con calzador” o de manera forzada sino con GRACIA. No son tanto las palabras, sino la forma, el camino, el ingrediente o ingredientes que no se ven pero que están ahí en nuestra manera de comunicarnos.

Para ello es necesario conectar con esa gracia y con esa magia, sobre todo ser nosotros mismos en vez de intentar ser otra persona. Podemos aprender de otros, o mejor dicho inspirarnos, pero la clave está en descubrir esa gracia especial y única que nos identifica a cada persona.

La comparación es lo peor que podemos hacer para obtener esta habilidad, sin embargo el atrevimiento nos puede dirigir hacia eso que nos diferencia y que es genuino, natural, no impostado. No se trata únicamente de “ser graciosos” como de aplicar cada uno de los significados de la lista anterior.

La gracia marcará la diferencia en nuestra comunicación y nos ayudará a conseguir cosas que no podríamos de otra manera.